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02/07/2026

¿QUÉ PASA CON EL “NIÑO”? SIN DATOS CLAROS, PERO RUMBO A UN ESCENARIO DE ALTA PRODUCTIVIDAD

La NOAA cambió los índices, dificultando expresar en números la intensidad que finalmente alcanzará el “Niño”. Pero sería fuerte, y con posibilidades de muy fuerte, justo en los momentos de definición de la campaña gruesa argentina.

Por Cristián Russo

En un año dónde comenzaron tan temprano los rumores de un evento “Niño” y se ha instalado la idea de que este evento tendría el potencial de dejar atrás a todos los valores previos de intensidad, charlamos con el consultor de GEA/BCR Alfredo Elorriaga para saber realmente que se sabe según los últimos datos y análisis.

Este indicador que es clave por su escala de actuación sobre distintos países, y también porque es el único predecible meses antes de que comience, ha tenido este año la particularidad de que se ha vuelto viral en las noticias dónde se resaltan características catastróficas. Pero el fenómeno del Pacífico (ENSO) es muy importante para el productor a la hora de decidir qué sembrar, cuándo y cómo. Más aún en el productor argentino que desde el 2020 sufrió la falta de agua con 5 “Niñas”, y en particular cuando se concatenaron 3 seguidas.

En este año, hay un factor extra que le añade un nivel de dificultad: hay cambios en los índices de la NOAA que no permiten tener una clara tendencia numérica del valor de calentamiento que se proyecta. A partir de febrero, reemplazaron el índice oceánico ONI por el RONI.

Entonces, ¿qué es lo que debe saber un productor para planear la próxima siembra? ¿Qué oportunidades plantea esta situación y cuáles son los riesgos que podemos esperar? Elorriaga concluye: “para Argentina se forma un escenario ideal para la producción agrícola. No cabe dudas que este año apuntamos a un volumen de cosecha incluso superador al de esta última campaña”. Pero también alerta que el mayor riesgo está en la etapa de cosecha y “no descarta eventos disruptivos”.

—Alfredo, ¿qué está pasando en la NOAA? ¿Están cambiando la forma de calcular la anomalía del Pacífico?

—Muchos de los datos que eran públicos y reportes que los investigadores recibíamos anticipadamente empezaron a limitarse. Algunos de hecho ya no están disponibles. Desde hace un tiempo, hay una propuesta de recorte y eliminación de programas que si bien está siendo resistida por el congreso de EEUU, empieza a tener sus efectos. Pero también, dentro de esos cambios, está la modificación del índice oceánico utilizado para monitorear el calentamiento superficial del Pacífico.

Como ya sabe la gente, se sigue con mucha atención una zona específica del Pacífico Ecuatorial y toda esa información se sintetizaba en un índice que era un valor promedio trimestral, el ONI. Ahora, la NOAA está ampliando la zona de medición, incorporando también nuevos indicadores como factores asociados al cambio climático. Estos factores están fuera de esta zona pero son alcanzados por las corrientes oceánicas que influyen en la distribución de temperaturas y forman la anomalía que define el estado del fenómeno del Pacífico.

—Entonces, si ahora tenemos nuevos índices, hay nuevos umbrales y no podemos comparar estos valores con los valores previos. ¿Sería como comparar manzanas con bananas?

— El algo así, por eso vemos publicados gráficos que expresan valores que no hemos visto con anterioridad. De alguna forma rompieron el metro. Y como no tenemos nuevos umbrales o una forma de compararlos con la estadística previa que hemos estado siguiendo, no tenemos referencias cuantitativas que tengan sentido. En medio de este cambio, habrá que esperar que termine el evento para saber si estos nuevos valores terminan ajustándose o no a la intensidad real del evento.

—Por eso, ese gráfico del modelo que venís trabajando desde hace años y nos haces para que publiquemos, esta vez no está.

—Exacto, los valores están fuera de rango porque responden a nuevos indicadores que todavía no sabemos cómo funcionan dentro de los modelos. De alguna forma esta incertidumbre ha colaborado para que haya mucha confusión. Aparte, en el hemisferio norte se presenta con un mayor impacto. En Australia, indica sequías. Perú es otro caso, dónde hay graves problemas de excesos y olas de calor muy severas antes “Niños” fuertes. Argentina aparte, tiene otros factores de compensación, como por ejemplo, el Atlántico y los sistemas de alta y baja presión, las tan mencionadas ciclogénesis.

—Pasemos en limpio, entonces, ¿cómo podemos esperar que se comporte este “Niño”?

—El “Niño” sería fuerte y con posibilidades de muy fuerte. Fíjate en estas imágenes de “Niños” considerados muy fuertes, ya que superaron el umbral de °2C de anomalía en Argentina desde 1990. Es muy probable que en este verano superemos ese valor, o sea que alcancemos un “Niño” muy fuerte. Pero no podemos asegurar que los valores que se están publicando de 3,5 o 4 se vayan a dar o impliquen un impacto superador que el que tuvieron los “Niños” muy fuertes que ya pasaron (1992; 1998; 2016).

—¿Y cómo puede afectar esto a Argentina?

—Fíjate el contenido de agua útil en la región pampeana para el periodo que a vos te interesa en particular: de principios de diciembre a fines de febrero. Las reservas se mantuvieron por encima o muy encima de lo normal en al menos el 80% de la región pampeana. Esto es un escenario que podría darse en el próximo verano con las condiciones actuales.

—Sí bien, no podemos tener en cuenta el valor numérico, ¿las curvas de intensidad que señalan?

—Señalan que el mayor calentamiento se daría en los meses de diciembre y enero, dónde precisamente se define la campaña de maíz temprano y parte de la soja de primera. Por eso insistimos en que debería ser un gran año para el agro, el mejor de esta década. Aparte, los suelos de la región pampeana, como ya hemos analizado, comenzaron el invierno con muy buenas reservas. Sí a este se le suma un “Niño” que al menos será fuerte, para Argentina se forma un escenario ideal para la producción agrícola.

—Justamente, hemos tenido siempre problemas de falta de agua, sobre todo en la región central justo en esos meses. ¿Tendríamos al fin ese verano que tanto deseamos desde el sector?

—Hay que ver cómo actúan en esos meses los forzantes regionales, pero el escenario que se proyecta nunca fue mejor para el verano desde el 2020. Por eso creo que es una gran noticia del sector. Hemos visto muchas notas que hablan de los grandes peligros del “Niño”. Pero para Argentina, se abre la posibilidad de estar ante un escenario muy importante de producción.

—Justamente, en el 2016 tuvimos lluvias inéditas en abril cuando estábamos cosechando que nos restaron 5 millones en soja. Sé que esto está muy lejos, pero ¿tenemos que prepararnos para algo similar?

—No vamos a negar que pueden producirse eventos disruptivos similares a abril del 2016. Pero acordate que este año estábamos saliendo de una “Niña” y tuvimos sucesivas ciclogénesis que provocaron inundaciones en algunos sectores de la región pampeana. No todo es la culpa del “Niño”, siempre.

—Tendríamos entonces un escenario de alta productividad para Argentina, ¿pero con una nota de alerta para excesos de lluvias en la cosecha?

—Como hemos charlado con vos, no cabe dudas que este año apuntamos a un volumen de cosecha incluso superador al de esta última campaña. En mi opinión, precipitaciones muy superiores a las normales podrían afectar en particular a la logística del sector. Y eso debería poder anticiparse para evitar posibles problemas.

Fuente: BCR